domingo, 10 de abril de 2016

endogénesis


¡Lo bonito que es el Arte cuando no lo puede explicar uno! ¡Ni le da la puta gana! 


Cuando va a El Escorial  a ver tapices de El Bosco y -como niño que por primera vez reconoce la forma del cerebro en el interior de una nuez- descubre sorprendido una estampa japonesa labrada por los delicados hilos de Flandes.  


Las firmes líneas de luz en el horizonte, en el mar,  ese azul que se diluye ... ¡Qué bonito! 


miércoles, 6 de abril de 2016

Humanidades y Capitalismo: una historia de amor




¿Por qué nos pone tanto Foucault a los humanistas? ¿Por qué sigue siendo el big daddy hoy en día, tantos mayos después del 68? 

Porque Michel, quiero pensar que desde la más absoluta inocencia, abrió la posibilidad de la explotación científica en el campo de las Humanidades, esto es, el dinero, la pasta, la guita. 

The  C.A.S.H, bro!

Desde una estructura capitalista que sutilmente le había calado hasta el tuétano, rechazó el discurso por el discurso, que se consumía en sí mismo, y aplicó disciplinas hasta entonces restringidas al ámbito del progreso con el fin, le he leído ya en varios ensayos, de incrementar la agencia del historiador sobre la Historia, de r e n t a b i l i z a r su labor, de buscarle utilidad. 

Esto que -como el liberalismo, los chupitos de jagger, o las propuestas "políticas" de Pablo Iglesias- en principio puede parecer una buenísima idea, entraña una herida de muerte a la quintaesencia de las Humanidades: tratar de entender al ser humano, sabiendo de antemano que nadie ha tenido nunca ni tendrá ni puta idea de lo que somos, de dónde venimos y, mucho menos, a dónde vamos. 

Ni te cuento cómo ha evolucionado la historia.


Esta entrada es de Chete, por la inspiración diaria


domingo, 3 de abril de 2016

De la mujer y la casa, penútima entrega.


Esta historia comienza, como tantas otras en nuestra telaraña occidental, con una virgen. Dorothy Gale, o la Santa Madre de Dios bajo la advocación de Loreto. Tanto me da que me da lo mismo. 


Y ojito al mensaje, ojito. No al que redacta el fraile para justificar el saqueo de Tierra Santa por los cruzados, ni siquiera el de un puñado de guionistas yankees expectantes de una II Guerra Mundial en el vertedero moral de Hollywood (ya teníamos la Virgen, nos faltaba la Guerra, porque siempre hay una guerra en estos cuentos, no les quepa la menor duda). No, no. Hablo más bien de lo que ha quedado para los restos y ha perpetuado visualmente la falacia biológica de la que, en mayor o menor grado, llevamos siendo víctimas las mujeres desde que estaban pasando la Biblia a limpio, si no antes. 


Esa iconografía de que la mujer es el alma de la casa, el hogar que decían los latinos. Que la casa no se entiende sin mujer y que, como en estos casos, es ella la que pertenece al inmueble, y no al revés. La mujer es el motor de la vivienda porque sin ella no se explica, pierde su esencia más primaria, pero a la vez es esclava de la misma.  Y si a la casa se le pone en el coño volar miles de kilómetros a Loreto o al arcoiris de Oz o vaya usted a saber dónde, la mujer se jode y viaja de equipaje de mano. Punto en boca. 

miércoles, 17 de febrero de 2016

Referencias, reverencias o Ana Amigo y la academia





Para concluir, me gustaría invitar a una reflexión desde mi experiencia personal. No es ninguna novedad que la Universidad y el medio académico atraviesan tiempos difíciles, pero considero que a veces nos centramos más en el sistema externo y no prestamos atención al malestar sistémico que encontramos en los departamentos y grupos de trabajo. La situación de permanente lucha, el entorno de desconfianza, los circuitos cerrados de ego… afectan directamente  a la calidad de la producción científica. Es verdad que, como dijera George Bataille, la censura económica nos sitúa en una posición humillante, pero se debiera hacer un esfuerzo por propiciar una comunidad científica más responsable, menos agresiva y, en definitiva, cuya calidad humana estuviese a la altura de los trofeos que tanto ostenta. 


[Tomado de la ponencia para el I Seminario de Doctorado del Departamento de Arte II (mayo 2015)]



lunes, 15 de febrero de 2016

Susana y los viejos



Qué duda cabe de que Paolo Sorrentino siente debilidad por los debates clásicos de nuestra genética cultural. Viejos topos que no nos quitamos ni con agua caliente, tan antiguos como la certeza de que nunca lograremos resolverlos. Tampoco Susana fue novedad en su día, seguidora de Diana y todos aquéllos que perpetraron su prístina zona de confort. En el caso de Sorrentino me gusta Miss Universo porque invierte la fragilidad femenina. No la invierte, no, la dinamita. Y con una fórmula tan simple como eficaz.  Como todo bombón contemporáneo, la sobre-exposición refleja en esta Susana una censura invertida del desnudo, una calamidad contemporánea de la que toda mujer (blanca, rica y occidental) es objeto, pero con un punto irónico y de autoaceptación que dará quebraderos de cabeza a las más puras y feministas. 

miércoles, 10 de febrero de 2016

Referencias, reverencias o Hegel y la academia (dialéctica del amo y el becario)





El hombre puede desear una cosa, pero si la desea la desea humanamente: la desea si otro hombre la desea. Impongo mi deseo al de este y lo obligo a reconocerme en mi superioridad y a reconocer mi derecho a la cosa. No habría –y aquí reside la agudeza de este análisis– un deseo inmediato de la cosa. El hombre no desea una cosa de modo inmediato, como el animal, sino mediato. La desea porque otro la desea y la desea para imponerse a este otro y hacerse reconocer por él. Ahora bien, si desea la cosa para lograr que el otro, sometiéndose, deje de desearla y se la entregue desistiendo de ella, vemos que eso que en verdad desea sigue siendo el deseo, el reconocimiento del otro. 

¿Cómo es esta lucha por el reconocimiento? 

miércoles, 27 de enero de 2016

Sobre cómo la imagen es la nueva iconoclastia




En mi nueva terapia bautizada como procastinación activa, decidí el otro día trabajar aún menos de lo habitual y acercarme al Reina a merendar sarcasmo. Encontré a Hito Steyerl deambulando locuazmente por cuestiones muy serias y muy importantes, cuestiones tratadas antes por el gran Chomsky o mi querido James Elkins, pero desde un punto de vista muy, muy gracioso. 

Steyerl es exquisitamente pertinente. Como en Ojo Mágico, el mensaje se va haciendo nítido a medida que pasan los minutos frente a su obra. Me recordó un poco a las ideas que el profesor WJT Mitchell presentó en Nueva York bajo el título Method, Madness, and Montage: Aby Warburg to John Nash, en referencia a la sobredosis de imagen y sus consecuencias narcóticas. Pero es que nunca se habla lo suficiente de este tema, o al menos pienso que casi nunca se habla bien. 

Por eso es un gustazo encontrarse con muestras como Duty-Free Art. Algo así como La tierra para quien la trabaja pero más en plan El arte para quien lo ama. No sé si me explico.